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Antiglobales
Manuel López



Por supuesto, caben todo tipo de discusiones bizantinas, y más de tono que van a ir subiendo en el futuro inmediato los debates. Pero a la hora de la verdad no hay excusas que valgan . O se está con el poder, los gobernantes de los países más poderosos de la tierra, los G8, o se está con la oposición, el movimiento antiglobalización. Pocas veces había estado tan clara la opción política
No es mucho lo que sabe sobre quiénes hay detrás de ese maremágnum llamado “movimiento antiglobalización”. Normal; al sistema no le interesa hacer “publicidad” de sus adversarios. Pero algo se va sabiendo poco a poco de las señas de identidad del movimiento que enarbola en los albores del siglo XXI los viejos –pero no caducos– ideales de la Revolución francesa: Libertad, Igualdad, Fraternidad .
De entrada sabemos que no están detrás los partidos políticos tradicionales. Todo un dato revelador . Los partidos han perdido la capacidad de canalizar la crítica civil contra el propio sistema. También se sabe que el porcentaje de violentos entre los manifestantes antiglobalización no es mayor que el de violentos en un estadio de fútbol. A la prensa se ha filtrado recientemente un dato a tener en cuenta: la presencia entre los grupos antiglobalización de numerosas agrupaciones católicas.
La pregunta es obvia: ¿dónde estamos los protestantes?



Manuel López Rodríguez, es periodista, director de la revista FOTO, y profesor universitario de Ciencias de la Información en Madrid y

© Manuel López Rodríguez, 2001
© 2001 I+CP, Madrid, España










 
     
 


 

Tabú total: GMM
Manuel López



Anoten el dato: entre 700 y 800 millardos (miles de millones) de dólares al año. Multipliquen por 182 pesetas. Un "pastón" inconmensurable que "revienta" las calculadoras: entre 127,4 y 145,6 billones con b de pesetas .
Con una inversión de mucho menos de la mitad de la mitad, de sólo 130 millardos de dólares, podría aliviarse la situación de 1.300 millones de individuos que viven en situación de pobreza absoluta. Estas cuentas ¡salen!: proporcionar a cada uno un techo, agua salubre y equipamientos sanitarios básicos tiene un coste inferior a cien dólares por persona. Tomo estos datos del libro "Un nuevo mundo", de Federico Mayor Zaragoza, Círculo de Lectores / Galaxia Gutenberg / Ediciones UNESCO, Barcelona, 2000.
Siempre según esos mismos datos de primera mano, la veinteava parte, o si quieren el 5 por 100 de esa suma, que es lo mismo, son 40 millardos de dólares al año. Bien, con esa módica parte de la inconmensurable cifra expresada al principio, podría llevarse a cabo otra inversión tan sangrantemente necesaria como demostrablemente provechosa. 40 millardos de dólares es lo que cuesta la realización y el mantenimiento de un acceso universal a la enseñanza básica, a una alimentación adecuada, al agua potable y a infraestructuras sanitarias elementales, así como a la atención ginecológica y obstétrica para las mujeres. Estas cuentas ¡también salen!, según datos de la UNESCO.
Entonces, ¿por qué no se realizan estas inversiones tan perentoriamente urgentes para el género humano, pongamos por ejemplo la del 5 por 100 (40 millardos) con carácter inmediato y a continuación, para emprender este mismo año con cargo si quieren a los presupuestos GMM de los próximos años la otra inversión, la de mucho menos de la mitad de la mitad (130 millardos)? No hace falta ninguna ingeniería financiera para hacer posibles ambas inversiones .
Al mentar los GMM, hemos tocado el "tabú total". Los GMM, estos astronómicos e inconmensurables "Gastos de Miles de Millones" que nos tienen a todos "entre la espalda y la pared", no son otros que los gastos militares mundiales.
Hemos pinchado en hueso. Quien ponga en entredicho el "interés vital" que para el género humana emana de la incuestionable actividad de la industria armamentista, va dado. ¿Cómo es posible que nos atrevamos a comparar el hambre de los suburbios con la guerra de las galaxias?
La Biblia dice que Dios "hace cesar las guerras" (Sal. 46:9a). Entre las bienaventuranzas (Mt.5), no vemos ninguna que dé "ánimos" a los belicistas (a los que apoyan la pena de muerte, tampoco) y sí a los pacificadores. Y las iglesias, ¿qué dicen a todo esto? Porque sabemos que no siempre están "en la nube" o mirando hacia otro lado. Tienen una tercera posición: la de mirarse... el ombligo.



Manuel López Rodríguez, es periodista, director de la revista FOTO, y profesor universitario de Ciencias de la Información en Madrid y

© Manuel López Rodríguez, 2001
© 2001 I+CP, Madrid, España