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ADAPTÁNDOSE A NUEVAS REALIDADES
Entrevista con Mariano Blázquez, presidente de la FEREDE

RAQUEL MEDINA



La Federación de Entidades Religiosas Evangélicas de España (Ferede) asume una nueva etapa en su ya larga andadura. Nuevos condicionantes y mayor expansión han exigido a la Ferede aumentar su capacidad de actuación, tanto cualitativa como cuantitativamente. Este cambio se plasma en la reforma de sus Estatutos, como medio de adaptación a la nueva realidad de los evangélicos en España. Mejorar la coordinación, alcanzar mayor representación de las autonomías y la creación de nuevas figura, como el Consejo Asesor, son algunos de los proyectos que la Ferede asume para el futuro más inmediato rave energy and mind stimulator . Su Secretario ejecutivo, Mariano Blázquez, ha resumido algunos de los aspectos más importantes de la reforma de los Estatutos tulasi.

Básicamente, ¿qué cambios se introducen en la Ferede con la reforma de los Estatutos?

Se intenta, entre otras cosas, crear un federación más participativa y dinámica, pero al mismo tiempo con mayor coordinación. De cara a las autoridades, hemos intentado mejorar la estructura, unificando algunos aspectos, de manera que haya mayor peso de los evangélicos como grupo en España, y no una excesiva fragmentación. A nivel interno, lo que se pretende con la reforma es mejorar la dinámica de funcionamiento, fomentando la participación de los comités autonómicos, de manera que las regiones tengan mayor representatividad en la Ferede. Para facilitarlo, se ha creado una Comisión de Coordinación, cuya finalidad será armonizar las distintas responsabilidades de los órganos de la Ferede.

¿De qué manera se aborda ahora la relación con los Consejos Evangélicos Autonómicos o regionales?

Con la reforma, se ha aprobado la participación de un representante de cada autonomía en la Comisión Plenaria, que es la encargada de determinar los principios y la actuación de la Ferede. Además, el secretario ejecutivo de los Consejos Autonómicos formará parte de la Comisión de Coordinación, a fin de tener en cuenta la realidad de cada región a la hora de dinamizar el funcionamiento de la federación. Por último, la Ferede pretende que los acuerdos de colaboración alcanzados con el Estado se extiendan al nivel autonómico, y para ello resulta fundamental la actuación de los Consejos Regionales.

En los nuevos Estatutos, se contempla una nueva figura, la del Consejo Asesor. ¿Cómo nace la idea de este Consejo y cúal será su función?

El Consejo Asesor nace ante la evidente necesidad de dar una respuesta a problemas cotidianos, como pueden ser el aborto, la eutanasia o cualquier otra cuestión que salte a la palestra en la sociedad española y que requiera un posicionamiento de la Iglesia Evangélica. Una respuesta que nazca del pensamiento y la teología protestante. Para ello, hemos querido que estén representadas todas las denominaciones en este Consejo, que no estará necesariamente formado por líderes eclesiales, sino por aquellos profesionales o teólogos capaces de dar pautas de reflexión en este tipo de cuestiones. La función del Consejo Asesor será en cualquier caso consultiva.

Otro de los proyectos que se han abordado ha sido la presentación del Instituto de Imagen + Comunicación Protestante (I+CP), cuya finalidad es, básicamente, difundir la identidad del cristianismo evangélico en los medios de comunicación. ¿Qué papel juega en estos momentos la comunicación y la relación con los medios dentro de la Ferede?
-Es fundamental. La Ferede lo que pretende es ofrecer una imagen unificada de los evangélicos españoles ante el Estado. Y es evidente que en esa imagen inciden directamente los medios de comunicación. Por lo que la creación de I+CP es un paso adelante en este sentido. Hay que diferenciar, sin embargo, lo que es la expresión de la propia federación de la expresión de cada iglesia local. En esta línea, ICPRESS supone la creación de un foro de participación más amplio.

¿Qué metas o problemas se plantea la Ferede para el futuro?

Una de las metas concretas es alcanzar un mayor desarrollo de los acuerdos de colaboración, como ya dije, tanto con el Estado como con las autonomías. Y en un sentido más amplio, la Ferede seguirá trabajando para crear una presencia normal de los evangélicos en la sociedad española. No se trata de idear nuevas normas; va mucho más allá. Significa crear una imagen de cuerpo, fácilmente identificable, de forma que se llegue a saber quiénes son realmente los evangélicos en España.

Para terminar, en la mente de muchos está la incognita sobre el VII Congreso Evangélico. ¿Qué avances hay en la preparación de este encuentro?

Se sabe que será en diciembre del 2003, en Barcelona. La preparación va, sin embargo, más lenta de lo que esperábamos, a la espera de ratificar la figura del presidente del Congreso, que continúa vacante. Pero seguimos trabajando en ello. Hay, sin embargo, otro proyecto en el que hemos puesto bastante ilusión. Se trata del primer Congreso de Jóvenes Evangélicos, que se celebrará en el 2002 en Cheste. Por primera vez, se reunirá a toda la juventud evangélica de España. Y con un programa muy atractivo, que va desde conciertos y teatro hasta actividades de formación, durante las 24 horas del día. Creo sinceramente que este encuentro puede condicionar el futuro de la obra evangélica en España.