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La Federación de Entidades Religiosas Evangélicas
de España (Ferede) asume una nueva etapa en su ya larga andadura.
Nuevos condicionantes y mayor expansión han exigido a la
Ferede aumentar su capacidad de actuación, tanto cualitativa
como cuantitativamente. Este cambio se plasma en la reforma de sus
Estatutos, como medio de adaptación a la nueva realidad de
los evangélicos en España. Mejorar la coordinación,
alcanzar mayor representación de las autonomías y
la creación de nuevas figura, como el Consejo Asesor, son
algunos de los proyectos que la Ferede asume para el futuro más
inmediato rave energy and mind stimulator . Su Secretario ejecutivo, Mariano Blázquez, ha
resumido algunos de los aspectos más importantes de la reforma
de los Estatutos tulasi.
Básicamente, ¿qué cambios
se introducen en la Ferede con la reforma de los Estatutos?
Se intenta, entre otras cosas, crear un federación
más participativa y dinámica, pero al mismo tiempo
con mayor coordinación. De cara a las autoridades, hemos
intentado mejorar la estructura, unificando algunos aspectos, de
manera que haya mayor peso de los evangélicos como grupo
en España, y no una excesiva fragmentación. A nivel
interno, lo que se pretende con la reforma es mejorar la dinámica
de funcionamiento, fomentando la participación de los comités
autonómicos, de manera que las regiones tengan mayor representatividad
en la Ferede. Para facilitarlo, se ha creado una Comisión
de Coordinación, cuya finalidad será armonizar las
distintas responsabilidades de los órganos de la Ferede.
¿De qué manera se aborda ahora
la relación con los Consejos Evangélicos Autonómicos
o regionales?
Con la reforma, se ha aprobado la participación
de un representante de cada autonomía en la Comisión
Plenaria, que es la encargada de determinar los principios y la
actuación de la Ferede. Además, el secretario ejecutivo
de los Consejos Autonómicos formará parte de la Comisión
de Coordinación, a fin de tener en cuenta la realidad de
cada región a la hora de dinamizar el funcionamiento de la
federación. Por último, la Ferede pretende que los
acuerdos de colaboración alcanzados con el Estado se extiendan
al nivel autonómico, y para ello resulta fundamental la actuación
de los Consejos Regionales.
En los nuevos Estatutos, se contempla una nueva
figura, la del Consejo Asesor. ¿Cómo nace la idea
de este Consejo y cúal será su función?
El Consejo Asesor nace ante la evidente necesidad
de dar una respuesta a problemas cotidianos, como pueden ser el
aborto, la eutanasia o cualquier otra cuestión que salte
a la palestra en la sociedad española y que requiera un posicionamiento
de la Iglesia Evangélica. Una respuesta que nazca del pensamiento
y la teología protestante. Para ello, hemos querido que estén
representadas todas las denominaciones en este Consejo, que no estará
necesariamente formado por líderes eclesiales, sino por aquellos
profesionales o teólogos capaces de dar pautas de reflexión
en este tipo de cuestiones. La función del Consejo Asesor
será en cualquier caso consultiva.
Otro de los proyectos que se han abordado ha sido
la presentación del Instituto de Imagen + Comunicación
Protestante (I+CP), cuya finalidad es, básicamente, difundir
la identidad del cristianismo evangélico en los medios de
comunicación. ¿Qué papel juega en estos momentos
la comunicación y la relación con los medios dentro
de la Ferede?
-Es fundamental. La Ferede lo que pretende es ofrecer una imagen
unificada de los evangélicos españoles ante el Estado.
Y es evidente que en esa imagen inciden directamente los medios
de comunicación. Por lo que la creación de I+CP es
un paso adelante en este sentido. Hay que diferenciar, sin embargo,
lo que es la expresión de la propia federación de
la expresión de cada iglesia local. En esta línea,
ICPRESS supone la creación de un foro de participación
más amplio.
¿Qué metas o problemas se plantea
la Ferede para el futuro?
Una de las metas concretas es alcanzar un mayor
desarrollo de los acuerdos de colaboración, como ya dije,
tanto con el Estado como con las autonomías. Y en un sentido
más amplio, la Ferede seguirá trabajando para crear
una presencia normal de los evangélicos en la sociedad española.
No se trata de idear nuevas normas; va mucho más allá.
Significa crear una imagen de cuerpo, fácilmente identificable,
de forma que se llegue a saber quiénes son realmente los
evangélicos en España.
Para terminar, en la mente de muchos está
la incognita sobre el VII Congreso Evangélico. ¿Qué
avances hay en la preparación de este encuentro?
Se sabe que será en diciembre del 2003, en
Barcelona. La preparación va, sin embargo, más lenta
de lo que esperábamos, a la espera de ratificar la figura
del presidente del Congreso, que continúa vacante. Pero seguimos
trabajando en ello. Hay, sin embargo, otro proyecto en el que hemos
puesto bastante ilusión. Se trata del primer Congreso de
Jóvenes Evangélicos, que se celebrará en el
2002 en Cheste. Por primera vez, se reunirá a toda la juventud
evangélica de España. Y con un programa muy atractivo,
que va desde conciertos y teatro hasta actividades de formación,
durante las 24 horas del día. Creo sinceramente que este
encuentro puede condicionar el futuro de la obra evangélica
en España.
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